Un nuevo análisis de uno de los meteoritos más antiguos en llegar a la Tierra desde Marte no encuentra evidencia de vida en el planeta rojo

Un nuevo análisis de uno de los meteoritos más antiguos en llegar a la Tierra desde Marte no encuentra evidencia de vida en el planeta rojo

Se trata del meteorito ALH84001, que fue descubierto en 1984 en un campo de hielo de Allan Hills, en la Antártida.

Un grupo de científicos publicó el jueves en la revista Science los resultados de su estudio sobre el origen de las moléculas orgánicas que componen a uno de los meteoritos más antiguos que se conocen en llegar a la Tierra desde Marte.

El espécimen estudiado corresponde al fragmento del meteorito ALH84001, descubierto en 1984 en un campo de hielo de Allan Hills, en la Antártida, y el cual fue analizado por primera vez en 1996 por un grupo de científicos, quienes afirmaron en su momento que los rastros minúsculos de glóbulos de carbono orgánico encontrados en la roca eran una clara evidencia de la existencia de vida en Marte.

Sin embargo, el nuevo análisis geoquímico reveló que la materia orgánica que se halla en el interior del meteorito se sintetizó durante las interacciones químicas entre el agua y las rocas que ocurrieron en la superficie marciana hace unos 4.000 millones de años, similar a lo que ocurre en la Tierra, informó el Instituto Carnegie para la Ciencia en un comunicado.

¿Qué descubrieron los científicos?

Los investigadores sometieron las muestras provenientes del meteorito a varias técnicas sofisticadas, entre las que destacan el uso de imágenes a nivel de nanoescala, análisis de isotópicos y espectroscópicos con el objetivo de revelar el origen de las moléculas orgánicas.

Los científicos descubrieron que las rocas de origen marciano experimentaron dos procesos no biológicos o abióticos de gran importancia. La primera corresponde al proceso de serpentinización, el cual ocurre cuando las rocas ígneas ricas en magnesio o hierro interactúan químicamente con el agua, cambiando sus propiedades mineralógicas además de producir moléculas de hidrogeno.

La otra está relacionada con el proceso de carbonización y se produce cuando existe la interacción entre las rocas y el agua ligeramente ácida, la cual contiene dióxido de carbono disuelto, donde se obtiene como resultado la formación de minerales carbonatados.

Aún no se determina si ambos procesos ocurrieron de manera simultánea o secuencial por las condiciones acuosas circundantes a las que fueron sometidos, pero el estudio revela que no ocurrieron durante un periodo prolongado.

Al mismo tiempo, existe la posibilidad de que las moléculas orgánicas del meteorito hayan surgido a partir de otros procesos abióticos relacionados con la actividad volcánica, los eventos de impacto en Marte o exposición hidrológica, así como los restos de formas antiguas en el planeta rojo o la contaminación posterior al impacto en la Tierra. 

«Este tipo de reacciones geológicas no biológicas son responsables de un grupo de compuestos orgánicos de carbono a partir de los cuales la vida podría haber evolucionado y representan una señal de fondo que debe tenerse en cuenta al buscar evidencia de vida pasada en Marte», declaró el científico del Instituto Carnegie para la Ciencia en Washington D.C, Andrew Steele, quien además se encargó de dirigir el estudio.

Los científicos detrás del estudio original no están convencidos

Entre tanto, dos científicos que participaron en el estudio original calificaron los recientes hallazgos de «decepcionantes», y agregaron que mantienen sus observaciones realizadas en 1996.

Kathie Thomas-Keprta y Simon Clemett comentaron a The Guardian que, «si bien los datos presentados se suman gradualmente a nuestro conocimiento [del meteorito], la interpretación no es novedosa ni está respaldada por la investigación».

«La especulación sin fundamento no hace nada para resolver el enigma que rodea el origen de la materia orgánica», concluyeron los investigadores.

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